martes, 17 de marzo de 2015

C'EST MOI, SOPHIE




Hace exactamente veinte años, cuatro meses, dos semanas y dos días, tuve la oportunidad de conocer el mayor milagro de la creación: la vida. Y con ello, la suerte de nacer en un mundo repleto de posibilidades que poco a poco marcaría mi historia hasta el día de hoy.





Después de pasar años conociéndome a mí misma y a los demás, he llegado a la conclusión de que tengo algo especial que no todo el resto posee ni llegaría a conservar. Muchas veces es algo bueno que me ayuda a ser mejor persona, pero en otras ocasiones no tanto. Se trata de la sensibilidad que desprendo en el día a día, en mis actos, mis gustos y en mis relaciones personales. He de decir, que obviamente no es el único rasgo que me pueda definir, puesto que tengo muchas caras para cada momento, en el buen sentido de la palabra. Me considero una persona camaleónica y me puedo adaptar con facilidad a todas las situaciones que la vida me brinda.


 


Relacionado con la sensibilidad y esa ensoñación que me caracteriza, desde pequeña la música ha formado parte de mi historia en muchas ocasiones. Vengo de una familia de músicos con oído extraordinario y con esa sensibilidad que considero que he heredado. Además, aparte de llevarlo en la sangre, el bailar y el cantar han estado presentes en mi vida desde que tengo capacidad de andar y de hablar. Mentiría si dijera que no he soñado nunca con triunfar en el mundo de la música por muy descabellado que sonase. Y a los hechos me remito, desde hace tres años, decidí crearme un canal en una conocida red social (Youtube) con el objetivo de satisfacer de alguna manera ese sueño frustrado que veía imposible cumplir. Y no me ha ido mal, mucho mejor de lo que esperaba. Pero dejemos este tema a un lado y centrémonos en lo que realmente me ha hecho sentirme más adulta y cabal.

Cuando empecé a crecer me di cuenta que esas aspiraciones infantiles tan utópicas nunca podrían llegar a formar parte de mi vida profesional, por ello, empecé a interesarme por otros temas más “accesibles” que pudieran convertirse en algo más que una simple afición. Y lo conseguí.

En mi etapa adolescente, la cual ha marcado muchísimo cómo soy ahora, mis gustos y mi forma de ser, pude darme cuenta que la moda en general me atraía enormemente. Más allá de los trapitos que se llevaran por entonces o de las cuatro famosillas que se adelantaban a las tendencias, adoraba la moda de París, a Kate Moss, a Amélie Poulain y al barrio Montmartre. 





Me producían cierta sensibilidad y observaba con mucha admiración tales referentes. Recuerdo que con catorce años me forré todas las paredes de mi habitación con fotos de todos los desfiles de la temporada, de ocho mil perfiles y ángulos distintos de la torre Eiffel, y de cincuenta poses de modelos fumando cigarrillos. De hecho creo que por eso empecé a fumar, maldita Kate.

http://www.amlul.com - Fotolog

Mi guitarra y mi ordenador ocupaban todo mi tiempo libre, hasta que me tocó superar segundo de bachillerato y los libros y la pila de apuntes eran mis nuevos amigos durante el curso. Ese año tan decisivo, marcó un antes y un después en mi trayectoria estudiantil. Una mitad de mi cerebro me impulsaba a estudiar sobre lo que realmente me entusiasmaba y la otra mitad, es decir, mi querido padre, me animaba a seguir con mis estudios de economía. Entonces elegí mal y tomé la peor decisión que había; me matriculé en Administración y dirección de empresas. Tuve muy mala experiencia y no tarde mucho en darme cuenta.

Resultado de imagen de lolita pelicula

No hay comentarios:

Publicar un comentario